Author Topic: Tonus Peregrinus - Leonin · Perotin. Sacred Music from Notre Dame (2004)  (Read 48 times)

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http://www.sonusantiqva.org/i/T/TonusPeregrinus/2004LeoninPerotin.html





Abundantes comentarios que me evitan a mí decir nada más (en amazon algunos muy extensos con interesante información, aunque algo tangencial a la interpretación):

https://www.allmusic.com/album/leonin-perotin-sacred-music-from-notre-dame-cathedral-mw0001550910
https://www.amazon.com/Leonin-Perotin-Sacred-Notre-Dame-Cathedral/product-reviews/B0009SQC8W/
http://www.musicweb-international.com/classrev/2005/Sep05/notre_dame_8557340.htm




Hace poco he tenido que pasar unas noches en vela en un gran hospital y para ayudar a pasar las horas casi silenciosas pero muy intranquilas cargué en el reproductor móvil todo el Notre-Dame que pude hallar, especialmente los famosos graduales. Detallo las circunstancias para relativizar la muy profunda impresión que me causó este disco. Si lo escuché en su día tuvo que ser por encima y en todo caso no lo recuerdo. El Viderunt de Leoninus es demoledor, tan lentísimo. Por primera vez he sido ampliamente consciente del tenor, prestándole tanto o más atención que a la voz organal. Todo es tan lento y tan fluido que a veces el cambio de sílaba/vocal y melisma es desgarrador, como si la voz organal se rasgara. La reverberación multiplica el sonido y es fácil imaginarlo llenando todo el espacio construido y superándolo. Y cuando parece que la capacidad de sorpresa admirativa ha alcanzado su límite llega la versión con voces femeninas ... Inenarrable.

Interesante idea preceder el organum del Viderunt con su canto llano. Más interesante todavía la sucesión de cláusulas Dominus alternando voces graves y agudas. Y algo absolutamente inesperado y casi desconocido: los ejemplos organales de Scolica Enchiriadis.

De los organa quadrupla, que siempre escucho con algo de desasosiego, puedo decir que al ser cantados tan lentamente, en comparación con otras versiones, a la misma velocidad que el canto llano, pueden 'oírse' en toda su plenitud y 'seguir' todas las voces. Le reverberación dificulta la comprensión clara del texto, tan conocido por otra parte (menos mal, porque además cuando llegamos a una sílaba se nos han olvidado las anteriores, tan lejanas ya en el tiempo). Realmente, con estas interpretaciones, me han parecido casi obras nuevas, especialmente el Sederunt con voces femeninas (que además reverberan menos).

Supongo que en todos los tiempos y en todas partes ha habido de todo, como en la viña del Señor, pero me cuesta mucho imaginarme la disponibilidad de cantantes para estas 'ocurrencias' de Perotinus. Y sobre todo me cuesta mucho imaginar la reacción de los asistentes. Es posible que cada uno de los organa quadrupla se interpretara una sola vez. O tal vez la gente se quedara tan pasmada ('música de ángeles o demonios') que el 'espectáculo' se fuera de gira por las catedrales del norte de Francia. Sinceramente, creo que no ha vuelto a haber nada igual en toda la historia de la música, no siquiera esas monstruosidades para cuarenta y tanta voces. Desde luego no me parece  música para escucharla en la quietud del hogar. Hace falta realmente una catedral. Para casa me quedo con los organa dupla.

Mi equipo portátil (tan escaso) y mis oídos (tan gastados) me impiden oír esa lluvia que aparece en tantos comentarios. Tal vez haga algún intento cuando vuelva a casa, si alguna vez vuelvo. Pero tampoco hace falta lluvia para disfrutar la versión de Beata viscera que abre el disco (aunque ahora me distrae el asunto de la lluvia). Si la versión de David James en Thy Kiss of a Divine Nature era memorable, esta no le va a la zaga.