Author Topic: Artefactum (Arte Factvm) - En el scriptorium. Cantigas de alfonso X (2006)  (Read 361 times)

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http://www.sonusantiqva.org/i/A/Artefactum/2006Scriptorium.html





De nuevo con las cantigas. Este disco se me había pasado, cuando me puse a hacer las páginas de los discos dedicados completamente a las cantigas.

Me ha gustado mucho coralmente. En cambio no termina de convencerme que se alternen los solistas cantando estrofas. Los instrumentos también están bien, con algunas notas de exotismo. Pero como decía cuando publicamos el disco...

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Confieso que cuando comenzó el disco con los ora pro nobis, pensé que íbamos a ir por mal camino. Pero, no; resultaron unas cantigas algo diferentes. Como ya se ha despachado a gusto Adolfo García en sus poco corrientes notas, no hará falta explicar en qué son diferentes las cantigas.

Me quedo, sin embargo, con la cantiga cuya interpretación menos encajaría con las notas, la CSM 144. En algunos momentos, me parece estar escuchando, más que una cantiga, el Byrd onë brerë. Sorprendente (en más de un sentido) la segunda versión de esta cantiga. Me ha hecho lamentar que en los tiempos en que Miles Davis y Gil Evans grabaron Sketches of Spain las cantigas fueran prácticamente desconocidas para el gran público. No hubiera estado mal alguna suite de cantigas junto con Falla, Rodrigo, la saeta o la soleá...

Ya había escuchado las dos versiones de Paniagua de la  CSM 144 (en Extremadura y Flauta y tamboril); no las recordaba, las he vuelto a escuchar y se parecen poco a esta versión. La del MEC (Música ibérica de Holanda) es más parecida, pero tampoco la recordaba. En cambio, estas versiones estoy seguro de que no las voy a olvidar en mucho tiempo.

A pesar de mis buenas intenciones, es obvio que me había olvidado del disco. Y como no fui muy explícito tampoco entendí lo que había escrito en el párrafo central. Después de escuchar el disco lo comprendí. La última pista termina en 5:08, tal como viene en el libreto. Luego el silencio. Pero si uno tiene paciencia, en 6:38 arranca otra vez, pero no con la cantiga 58 sino con la 144, con piano y saxo entre otros instrumentos (no se dice nada en las notas de esta cosa oculta, ni por supuesto de instrumentos tan alfonsinos). Una versión mal etiquetada en youtube (sí, cantigas "de muitas guisas", pero no justamente la 58, sino una mezcolanza de fragmentitos) donde al final, sobre los créditos se oye la segunda versión de la 144:
http://www.youtube.com/watch?v=7s_oDwpzlQs

Esta vez espero no olvidarme del disco, porque lo he escuchado muchas veces entero mientras escribía la página (es como la prueba del algodón; si aguanto el disco indefinidas veces es que me gusta realmente). Ciertamente el disco es muy 'popular' y 'marchoso' (salvo las hermosas versiones de la CSM 144), así que sería de éxito seguro.

La cantiga 172 sigue sin grabarse (he tenido que hacer la página) y de algunas otras he visto muy pocas versiones. La 172 es tan atractiva que me ha parecido misterioso que nadie más haya dado con ella. Bien es cierto que a veces la melodía recuerda a la de otras cantigas, pero eso les pasa a casi todas. ¿Qué estarán esperando tantos conjuntos para grabar las cantigas que faltan en vez de darnos versiones de cantigas ya grabadas una y otra vez?

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Las páginas en internet van y vienen y las de los grupos de música antigua o asimilada no son una excepción. Periódicamente tengo que ir actualizando (o borrando) los enlaces de las páginas que enlazo. Las de Artefactum/Arte Factvm han cambiado también. En las nuevas hay un par de críticas para este disco, que voy a copiar porque la tipografía no es muy agradable en https://www.artefactumusicantigua.com/programs/en-el-scriptorium/ (y por si desaparecen, aunque leídas por encima, contenido, redacción y estilo me hacen pensar que no lloraría lágrimas amargas; separaré en párrafos para hacer más llevadera la lectura):



 REVISTA CD COMPACT / Emili Blasco

Como bien se indica en las letras incluidas en este CD (por cierto magníficas en cuanto a información y veracidad sobre este registro), cada vez hay menos que decir y cuesta mas decirlo, si a interpretaciones de música antigua nos referimos, ya que todo está grabado y regrabado por grupos y músicos, alguno de ellos de gran tradición dentro del mundo que esto representa.

Artefactum es un grupo diferente, no solamente así se presentan, sino que de esta manera se percibe tras su impactante escucha. Grupo que integra músicos de diferentes procedencias, que reivindica la importancia de la trayectoria vital a la hora de interpretar. En palabras de Adolfo García: “ Los componentes de Artefafctum son todos músicos curtidos en mil batallas, con una compleja e interesantísima trayectoria musical, lo cual es importante, pero con una mas dilatada trayectoria vital, lo que es fundamental para saber de qué va lo que se está interpretando. No se puede transmitir una emoción que se desconoce y no se puede conocer una emoción sólo a través de la partitura.”

Esta idiosincrasia es particularmente reveladora porque este conjunto es consecuente, con una gran riqueza y variedad creativa que ilumina esta selección de cantigas de una manera tan desvergonzada y próxima; tanto, que sinceramente cuesta imaginar si se cierran los ojos que se trate de un disco enlatado. Mariví Blasco y los suyos tienen la gran y poco común capacidad de emocionar, consecuencia de su entrega y libertad. Con dosis de trabajada espontaneidad los componentes de empapan de historia y recrean distintos ambientes que sugieren lo atemporal.

Las cantigas incluidas en manos de estos intérpretes destilan originales y coloridos perfumes provenientes en parte del acierto de los instrumentos escogidos, algunos de ellos verdaderas rarezas (añafil, zarb, axabeba morisca, santur, entre otros), y en parte debidos a la descarada voluntad de querer dotar a la música de su espiritu auténtico.  Las voces cantan con un atípico fervor, fruto de de una gran vocación no solamente por desenterrar los manuscritos, sino por darles el soplo de vida necesario para disfrutar de ellos. Y es que estas interpretaciones son sensacionales (en el sentido más estricto del diccionario “que llama poderosamente la atención”) y valientes, impactantes y productoras de múltiples y buenísimas impresiones. En fin, otro gallo cantaría si todo el mundo que se acercara a tan pretéritos tiempos lo hiciera con estos apetitos artísticos.



EL MUNDO / Juan María Rodríguez

Quince años le ha costado a Artefactum - gente de la segunda generación pionera en la “early music” andaluza - trepar hasta el reconocimiento formal a su empeño del Festival de Música Antigua de su propia ciudad y, para cuando consiguen llegar a este, digamos, certificado oficial de “diplomatura académica”, le ponen el concierto en (abusiva) competencia desleal nada menos que con la Orquesta Barroca de Sevilla, que a la misma hora daba otro recital, pero gratis. La ciudad, que es así de arpía y de madrastra. Nueva enhorabuena a la astucia y coordinación de los señores programadores.

No obstante, Artefactum, que en 15 años ha generado a su alrededor toca [sic,toda] una  cálida “clac” de amigos y forofos de su aire teatral, iconoclasta y medio folk, no llegaron solos hasta el Alcázar, ni mucho menos, con uno de los repertorios que mejor manejan, el de las Cantigas del Rey Alfonso X el Sabio y que ya tienen grabado –de hecho el disco era el programa del concierto- en un cedé muy estimable, “En el scriptorium”, editado por ellos mismos, claro, Zanfoñamóvil y Pasarela. Búsquenlo: pasarán un muy buen rato. Porque lo de Artefactum con las cantigas, grosso modo, es eso: un “party” muy rítmico, un incisivo y galopante “guateque medieval” arrollador y felicísimo, una kermesse de zanfoñas, violas, flautas, arpas góticas y organettos, una verbena y un cotillón polirrítmico de pícaras insinuaciones y descarados atrevimientos.

Claro que esto, que ellos desbordan escénicamente con un empuje deshinbido y juvenil, puede suscitar algún resquemor y alguna cautela en los puristas del género, que tacharían a Artefactum –como a Savall y tantos- de un excesivo frenesí rítmico –con su cierto emborronamiento de los planos sonoros, aunque la cruel acústica del Alcázar tampoco es que ayudara mucho- y un uso exagerado de las percusiones. Puede.

O puede que no, porque el proceloso mar de la música medieval es un completo misterio donde la palabra “autenticidad” no cotiza ni poco ni mucho: es que no existe. De modo que la opción, neo-folk para entendernos, de Artefactum, un grupo de trasiego híbrido con las músicas étnicas y casi el jazz –oigan el originalísimo “bonus track” del disco: se sorprenderán - es absolutamente legítima, está asentada en músicos buenísimos – la incansable variedad de los acentos de las percusiones de Álvaro Garrido; las excelentes flautas de pico de Gil y Parrilla; la sensualísima, dulce y detallista arpa gótica de Juan Manuel Rubio, cristalina, rutilante y pletórica acompañando a una sutilísima Mariví Blasco en “Con razon é d´averen gran pavor” (CSM 144), uno de los grandes momentos de la noche que, paradójicamente llegó de una cantiga no agitada, sino melancolísima- y se tiene en pie como un sólido edificio bien compacto y planeado, perfectamente surtido de acentos y expresividades diversas y contrastadas.

Música matizada, de timbres recónditos, metida, en lo vocal, perfectamente en estilo – Mariví Blasco y la incorporación de Sara Rosique, complementándose estupendamente- y, en fin, de una dignidad perfectamente competitiva con la de algunos grandes combos internacionales. Sólo una duda: ¿de verdad hace falta tanta incisividad y extraversión teatral? ¿Tanto desbordante entusiasmo escénico y juvenil? ¿O puede que ese cierto afán desmitificador, juerguista, burlón, y, más o menos, casi epatador, no acabe minando la alta calidad musical de la propuesta para restarle algunos méritos y reducirla un poco a la chisposa y juguetona caricatura de si misma? No se, yo me lo pensaría. Mientras tanto, disfrutemos del guateque medieval: nunca resultó tan gozosa una época tan oscura.



¡Qué manía con lo de época oscura! Todas lo son si no te las iluminan o las iluminas tú.