Sufíes de al-AndalusIbn Báya
Omar Metioui · Eduardo Paniagua





Pneuma PN-650
2005












1. Crece mi amor por ti · Taqsím ‘ud Raml l-Máya   [2:14]

2. Corazón armonioso · Bugya Raml l-Máya   [1:25]

3. Sublime criatura · Twíshya Raml l-Máya   [1:32]

4. Señor de los Señores ·Dary. Yá sayyida · Ibn al-Jatíb   [3:12]

5. Vengo a peregrinar · Taqsím ‘ud (solo de laúd)   [1:38]

6. Anhelo la fértil tierra · Inshád Raml l-Máya · Ummu Hání   [3:23]

7. Provisión de amor · Dary. Mír l-hubb hráy · al-Harráq   [3:14]

8. Ansioso por verte · Taqsím ‘ud (solo de laúd)   [2:04]

9. No fluirán las lágrimas · Dary. Kayfa lá taskubu · Al-Yúsí   [1:31]

10. Enviado de Dios, te amo · Dary. Yá rasúla l-Iláhi inní muhibbun · Al-Yúsí   [1:54]

11. Mi nostalgia es inmensa · Dary. Shawaqí‘ Azímun · Al-Yúsí   [2:25]

12. Ardoroso amor · Taqsím ‘ud Hiyáz al-Qabír (solo de laúd)   [2:13]

13. Muchos reproches · Muwwal Hiyáz al-Qabír · al-Harráq   [4:34]

14. Soy el que amó · Bsít. Aná má nawayt · al-Harráq   [1:17]

15. La unión con su amado · Bsít. Yá mn bgá wsál hbíbu · al-Harráq   [1:54]

16. Si no fuera por Él · Inshád Muytat   [3:50]

17. Me visitó mi amor · Bsít. Zár hbíbí · al-Harráq   [3:06]

18. Oíd estas verdades · Bsít. Isma‘ú dí l-haqáiq · Al-Shustarí   [2:39]

19. Preguntad al amor por mí · Salú l-hubba ‘anní · al-Harráq   [3:23]

20. Alcancé mi deseo · Niltu má nawayt · al-Harráq   [5:04]

21. No tienen los otros existencia · Laysa lilgayri. Inshád gríba al-muharrara · al-Harráq   [1:21]

22. En la doctrina del amor somos dóciles · Nahnu fí madhabi · al-Harráq   [1:36]

23. Esplendor de la totalidad · Yá saná‘a l-kulli. Inshád · al-Harráq   [1:38]




IMAGEN




Ibn Báya
Hasan Ajyar, canto
Said Belcadi, canto y bendír
Abdesselam Amrani Boukhobza, canto y tar
Omar Metioui, ‘úd (laúd) y canto
Eduardo Paniagua, flautas medievales
Ahmed Al-Gazi, rabáb
Mohamed Agdour, derbúga

En la edición de Sony, según medieval.org, también figura Luis Delgado tocando el bendir,
aunque no como integrante de Ibn Báya


Depósito Legal: M-29128 - 2004
Portada: Composición sobre miniatura del Libro de los Juegos, Alfonso X el Sabbio, s. XIII
Bandeja: "Joven Mahoma", Irán, s. XIV
Diseño gráfico; Pneuma
Sonido y Masterización; HUGO WESTERDAHL, 2005, Axis-Madrid



Según medieval.org
grabado en el palacio "Mulay Hfid" de Tánger, diciembre de 1998
y editado previamente, en el año 2000
con el título de Cantos Sufíes de al-Andalus
y con una distribución diferente:
Sony "Música Andalusí" SK 89510









En las oraciones de las cofradías del Magreb que se han mantenido vivas, ramificándose con el impulso humano de los maestros espirituales de cada momento histórico, es como nos llega hoy viva la tradición heredada de los ritos y ceremonias de los sufíes de Al-Andalus.

Los cantos sufies integrados en la Samá‘ (concierto espiritual) son la segunda cara de la música andalusí, al integrar los textos religiosos y místicos en los modos musicales andalusíes. Algunos de estos modos musicales no se han perdido gracias a que se han refugiado en el mundo interior de los cantos de las cofradías, cuando el ambiente cortesano era hostil a su presencia musical, o en momentos de peligro cultural producidos por los colonizadores occidentales.

La cofradía recibe el nombre de tariqa (camino, vía, método), siendo la zawiya (rincón, esquina) el santuario o lugar para las reuniones, los rezos y los cantos.

Entre los siglos XIII y XVIII el mundo musulmán vive un periodo en el que Occidente se va adueñando de una gran parte de la tierra conquistada por el Islam (Dár al-Islám), pero es este periodo el del desarrollo organizativo del sufismo en toda su variedad y complejidad, con una ramificación y renovación continua de las cofradías.

La cofradía Shádiliyya fue fundada por el célebre místico sevillano. Abú Madyan (m.1197 en Tremecén) y ‘Ali Shádilí (m.1256 en Egipto), estando hoy activa con ramificaciones en el Magreb, Egipto y Turquía. Derivación de la Shádhiliyya es la cofradía Jazúliyya, fundada en Marruecos por Abu ‘Abd Alláh al Jazúli (m.1465), activa hoy en día. Una de sus ramificaciones es la cofradía Darqawiyya, fundada por Mulay al-‘Arabí al-Darqáwi (1760-1823), también hoy en activo, y que a su vez está ramificada, siendo algunas de sus derivadones las cofradías Kttániyya y Harráqiyya, cuyo fundador al-Harráq (m.1845) es el autor de la mayoria de los poemas recogidos en esta grabación. Estos se cantan hoy especialmente en las cofradías de Tánger y Tetuán de Marruecos, a las que pertenecen los cantores solistas que los interpretan.

Εl Dhikr (recuerdo) colectivo puede ser más o menos rítmico, acompañado de movimientos de cabeza o del cuerpo entero, o de la más estricta inmovilidad. Puede dar lugar también a audiciones místicas (Samá‘) de música y cantos, e incluso a una verdadera danza como el caso de los derviches giróvagos, o de los fuqará' (pl. de faqír, miembro de la taríqa) marroquíes que tomados de la mano saltan y se inclinan al ritmo de la música y la respiración sonora, que no es otra cosa que la síntesis máxima del nombre de Alláh.

La música cultivada en las zawiyas de modo general tiene tres modalidades:
Madít (poemas panegíricos) normalmente en el modo Raml al-Máya y con ritmo a nueve tiempos (que no existe en el repertorio andalusí).
Samá‘ (audición piadosa) compilación de diversos poetas antiguos y recientes combinando modos andalusíes y otros perdidos en esta tradición, sobre fondo ritmíco Dary y Qáim wa nisf.
Inshád (canto individual) que se intercala en las sesiones de cánticos y que tiene formas cadenciales y adornos melódicos específicos.

El ritmo tiene un lugar importante en las ceremonias. Relaciona el canto con la danza, imprime fuerza y da carácter al repertorio. La riqueza melódica y rítmica creada y guardada en las cofradías es enorme, teniendo un lenguaje que se percibe en tres niveles: el simbólico, el verbal y el musical.

Cuando la música comparte con la palabra la forma verbal, cuyo órgano perceptor es también el oído, además de transmitir información, al añadirle una melodía y un ritmo por medio del arte musical, produce "resultados agradables, deleitando los sentidos, incitando las almas, exhortando la inteligencia y la hermosura, animando el carácter, alegrando el entendimiento y recordando el mundo anhelado y ansiado" (al-Tawhídí de Bagdad), el mundo espiritual superior como lugar perfecto y de retorno. Pero la lectura de la poesía sufí sin una introducción a su mundo espiritual, en el mejor de los casos nos lleva a una interpretación subjetiva y superficial, posiblemente ajena a la intención poética original de sus autores. Como en toda poesía, y especialmente en la religiosa, el autor busca su inspiración en circunstancias históricas de la vida y en la sublimación espiritual de momentos vividos.

Eduardo Paniagua



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