Las cantigas de Alfonso X el Sabio
Grupo SEMA





Discos Oblicuos DO 0001
2000

These CDs are packaged in a CD-sized hardbound book of 91 pages. Pierre-F. Roberge notes that, excluding Cantiga de Maio & Cantiga de escarnio, two Cantigas (300 & 367) are recorded here for the first time. The former two un-numbered items are texts by Alfonso which survive in other sources without music. The first has been set to music by the present ensemble, using music of a "May song" from a Marian collection. The second is poetry without music.

The notes for the present program emphasize the negative events of Alfonso's reign, and especially select songs in which he speaks about himself and makes negative or derogatory comments about other people. This revolves mostly around the unhappiness late in his life. — medieval.org








CD 1

1. Fanfarria alfonsina  [1:47]   CSM 195

2. Don Affonso de Castela  [1:34]   PresentaciónRafael Taibo

3. Des oge mais quer' eu trobar  [6:37]   CSM 1Emilio Gómez

4. Rosa das rosas e Fror das frores  [5:19]   CSM 10Miguel Bernal

5. Quen na Virgen grorios a  [6:21]   CSM 256Pablo Heras

6. Miragres muitos pelos reis faz  [10:15]   CSM 122María Villa

7. Quen entender quiser  [7:31]   CSM 130Pablo Heras

8. Eno pouco e no muito  [7:54]   CSM 354Miguel Bernal

9. Santa Maria loei  [6:29]   CSM 200Emilio Gómez

10. Muito deveria  [6:50]   CSM 181Pablo Heras


CD 2

1. O que da guerra levou cavaleiros  [4:57]   Cantiga de Maio · CSM 406Miguel Bernal, Pablo Heras

2. Como gradecer ben-feito  [17:45]   CSM 235Emilio Gómez

3. Muito faz grand' erro e en torto jaz  [8:55]   CSM 209Pablo Heras

4. Non me posso pagar tanto  [2:38]   Cantiga de escarnioRafael Taibo

5. Ben parte Santa Maria  [9:01]   CSM 348Miguel Bernal

6. Grandes miragres faz Santa Maria  [8:19]   CSM 367Emilio Gómez

7. Macar poucos cantares acabei e con son  [6:39]   CSM 401Pablo Heras








Grupo SEMA

CANTORES SOLISTAS:
María Villa (cantiga 122)
Miguel Bernal (cantigas 10, 354, Maio y 348)
Pablo Heras (cantigas 256, 130, 300, Maio, 209 y 401)
Emilio Gómez (cantigas 1, 200, 235 y 367)

CORO: Ana Manuela Rey, María Villa, Miguel Bernal, Ángel Botia, Carlos García, Emilio Gómez, Pablo Heras y Pepe Rey.

INSTRUMENTISTAS:
Nuria Llopis, arpa
Itziar Atucha, vihuela de arco
Marcial Moreiras, vihuela de arco
Francisco Javier García, cítola y guitarra
Dimitri Psonis, salterio, laúd, tambor y pandereta
Pedro Estevan, darbuka, tambor, pandero y pandereta
Juan Dionisio Martín, flautas
Francisco Rubio, corneta

Con la colaboración especial de Rafael Taibo, recitador

Pepe Rey, transcripción y dirección


Grabado en la Capilla del Cristo de los Dolores de la Venerable Orden Tercera de San Francisco (Madrid)
del 28 de agosto al 1 de septiembre de 1999.
Registro de sonido: José Luis Crespo e Isidro Matamoros

Editado y masterizado en Mac Master
Edición digital: Pedro García
Masterización en plataforma Sonic Solutions Apogee AD 8.000: Carlos Villa

Texto en castellano: Pepe Rey
Traducción: Ann Farrow
Coordinación y producción : Juan Dionisio y María Villa
Diseño y maquetación: Santiago Villa (Departamento Infografía Mac Master)
(Agradecemos la colaboración de Teresa Rodríguez)

Una producción Discos Oblicuos para Mac Master, S.A.




English liner notes









UN CANCIONERO DE ILUSIONES Y DESENCANTOS

Alfonso X el Sabio (1222—1284) tenía aproximadamente cuarenta y cinco años y llevaba reinando quince cuando concibió la idea de componer una colección de cien cantares a la Virgen. Se encontraba en un momento esplendoroso, en el que en su mente bullían proyectos tan importantes como ser elegido Emperador o conquistar el Norte de África, además de tareas legislativas o científicas de gran envergadura. Su corte era visitada por embajadores, princesas, sabios y artistas de las más diversas procedencias. El talante optimista de Alfonso le inspiró el mensaje fundamental de la colección mariana: todos los problemas tienen solución, incluso a veces la muerte, para quien confía en Santa María. Pero si la alabanza a la Virgen y la difusión de la devoción mariana fueron los motivos iniciales para emprender un esfuerzo tan considerable, seguramente no fueron los únicos. Resulta evidente, por ejemplo, el afán de publicidad personal, no solo porque el autor ocupa una posición central en la obra, sino porque en algunas historias Alfonso es protagonista y en otras existe una estrecha relación entre él y lo narrado. Hay también una publicidad interna de la obra: algunas cantigas cuentan cómo Santa María premia a quienes cantan en su honor. De este modo Alfonso animaba a los juglares a difundir este repertorio. Pero también se perciben razones negativas, algunas tan sorprendentes como la misoginia o los problemas con el obispado de Compostela, que provocan que las mujeres y Santiago aparezcan bastante nninusvalorados en la colección.

Cuando ésta alcanzaba ya el número de cien cantigas, Alfonso decidió ampliarla hasta las doscientas y, cuando llegó a este número, decidió seguir hasta las cuatrocientas. Sus proyectos siempre pecaron de megalomanía y muchos de ellos se habían frustrado porque otros hombres —el Papa, los nobles, las Cortes, etc— se negaban a colaborar, según la vision interesada del propio Alfonso. Para este proyecto apenas necesitaba más ayuda que la de sus músicos, copistas y miniaturistas, por lo que se sintió con posibilidades de acabarlo. Pero, a la vez que la colección de cantigas avanzaba, el resto de los asuntos comenzó a ir de mal en peor y en primer lugar la salud, a raíz de una coz en la cara que recibió en Burgos en 1268 y que acabaría degenerando en un cáncer del maxilar superior. Particularmente nefasto fue el año 1275, en el que se vio obligado a abandonar definitivamente su aspiración al Imperio tras la entrevista con el Papa Gregorio X en Beaucaire, entre Avignon y Arlés. De allí, con la salud seriamente dañada, tuvo que volver a toda prisa a Castilla debido a la muerte del heredero, Fernando de la Cerda, la invasion de los benimerines y las intrigas de algunos nobles junto a miembros de su familia. A partir de este momento sus reacciones fueron cada vez más agrias y despiadadas, los episodios de enfermedad más graves y frecuentes, y los problemas con el entorno familiar más insolubles. Con razón se ha afirmado que su vejez fue la más triste que nunca tuvo un rey en Castilla.

Toda la compleja trayectoria final de su vida, resumida aquí en unos pocos datos, quedó reflejada en las Cantigas de Santa María, compuestas durante este periodo. Para esta antología hemos seleccionado las que mejor traslucen la personalidad, los pensamientos y las intenciones del autor. Están ordenadas según un criterio biográfico que pretende combinar cronología y psicología. Cada una se presenta con el texto completo (excepto las cantigas 235, 367 y 401, debido a su extrema longitud), a cuya estructura fija de estribillo—estrofa hemos añadido un preludio instrumental improvisado. En la cantiga 1 y en la de Maio, hemos intercalado además breves interludios.

Siguiendo las recomendaciones del propio Rey Sabio, hemos procurado huir de la fantasía —que para él era una especie de peligrosa enfermedad—, aunque a veces no hemos podido evitar caer en ella, como también le solía ocurrir a él con frecuencia. Por eso comenzamos con una fanfarria de carácter heráldico sobre un motivo de la cantiga 195 —que cuenta la historia de un caballero que murió en un torneo— combinado con los temas musicales que se derivan del nombre y los títulos del personaje. Quizá no sea casual, sino más bien una coincidencia poética, que todas las melodías resultantes se muevan en el modo de Re:

Alfonsus Rex Sapiens: la sol do re fa mi re
Alfonsus Decimus Rex Sapiens: la sol do re mi do re fa mi re
Alfonsus Legionis et Castelle: la sol do re mi sol mi re fa re re

La fanfarria sirve de frontispicio a los versos sin música que en los códices de las cantigas presentan al autor. Contienen algunas exageraciones o inexactitudes (como la conquista del Algarve y el título de Rey de Romanos) que en sí mismas son representativas de la personalidad de Alfonso y del momento en que comenzó la colección. En la primera redacción los últimos versos decían fez cen cantares, pero tras la ampliación se cambiaron por fezo cantares. El término razon, que aparece en el penúltimo de estos versos, es uno de los conceptos más complejos en la obra alfonsí. Aquí podría equivaler a "argumento" o, mejor, "contenido métrico—musical", pero en la cantiga 300 se encontrarán otras acepciones.

No es casual que la cantiga 1 glose los siete gozos de la Virgen, puesto que, según dejó escrito el propio Alfonso en las Partidas, los cantares non fueron fechos sinon por alegría. El trovador comienza su tarea desde este sentimiento fundamental de alegría y lo hace con una especie de juramento: Desde hoy sólo trovaré por la Señora... Sin embargo, de unas intenciones tan elevadas resulta en los últimos versos de la cantiga 10 una consecuencia inesperada: ...mando al diablo a los otros amores. No sabemos qué pensaría doña Violante —hija de Jaime I el Conquistador y esposa que nunca se resignó a un papel decorativo— ante tal afirmación. Seguramente no le hizo mucha gracia y menos aún cuando Alfonso amplió las comparaciones entre la Virgen y el resto de las mujeres en la cantiga 130, en la que, incluso, una caricaturesca miniatura retrata el lamentable estado en que las mujeres dejan a los hombres que se enamoran de ellas. Es posible que por medio de las galanterías "a lo divino" Alfonso intentara cobrarse alguna venganza "a lo humano". En enero de 1278 doña Violante se refugió en Aragón junto a su hermano Pedro III porque, según un cronista, el Rey no la trataba con el honor que debía. ¿Encontraron eco en las cantigas marianas los problemas matrimoniales de Alfonso, como lo encontrarían los problemas políticos? Cabe pensar que sí, aunque el autor intenta continuamente arrojar tinta (de calamar) sobre sus intenciones personales con un estilo oblicuo e indirecto.

No ocurre así en la cantiga 256, en la que Alfonso utiliza la primera persona para narrar hechos ocurridos a su madre en 1226, de los que él fue testigo y que recuerda, aunque era menynno. Sin embargo, en la cantiga 122, al contar la milagrosa resurrección de su hermana Berenguela en 1240, habla de una infanta, hija de un rey. Con idéntico estilo utiliza la tercera persona en la cantiga 354 para comunicar algo tan personal como su gran amor por una comadreja. Consciente, quizá, de la trivialidad del asunto para cualquier oyente, el estribillo avisa de que la Virgen ayuda a los suyos eno pouco e no muito, aunque el milagro es calificado como grande.

La cantiga 200 ocupa el lugar central de la colección. Como todas las decenas, se trata de una cantiga de loor de Santa María, pero en ésta el autor parece mirar más hacia sí mismo que hacia su dama. Por primera vez hace aquí Alfonso alusión a sus enemigos y al castigo que la Virgen les ha propinado, añadiendo un amenazador como probaré, que se hará efectivo en algunas cantigas posteriores. Dos de los conceptos más complejos del lenguaje alfonsí —muy utilizados, por ejemplo, en otra de sus obras personales, el Setenario— son el entendimento y la razon. Jugando con los diversos sentidos del primero de ellos se construye la cantiga 130, de fondo fuertemente misógino, como he dicho más arriba. La 300 juega con las varias acepciones del segundo, para acabar pidiendo sarcásticamente a la Virgen que premie como se merecen a los que le critican. Son síntomas claros de que los fines piadosos que en un principio movían al Rey Sabio al escribir sus cantigas se iban desviando hacia objetivos personales, aunque su lenguaje intentara siempre envolverlos en loores y milagros.

En la Cantiga de Maio se hace patente la crítica a los nobles rebeldes. Nuestra versión está elaborada con alguna dosis de fantasía, por lo que conviene aclarar ciertos detalles. En la colección mariana se copia una cantiga das Mayas, con el estribillo Ben vennas, Mayo y estrofas de cuatro versos endecasílabos. Por otra parte, en tres colecciones poéticas galaico—portuguesas aparece sin música una cantiga de Alfonso X con el estribillo Non ven al maio y estrofas de dos versos endecasílabos. Teniendo en cuenta las similitudes métricas y basándonos en la opinión de que tanto la cantiga profana como la religiosa son contrafacta de una canción tradicional de mayo, hemos tomado la música de la primera adaptándola al texto de la segunda y hemos reestructurado todo según modos paralelísticos tradicionales, en los que dos solistas dialogan y el coro responde con el estribillo. El contenido fuertemente crítico contra los nobles, por los que el rey Alfonso se siente traicionado, incluye a esta cantiga dentro de los géneros de escarnio y maldizer, estilo en el que Alfonso X puede ser considerado gran maestro. Semejante tono resulta normal en las cantigas profanas —que nos han llegado sin música y son mucho menos conocidas— en cuyo lenguaje Alfonso llega más de una vez hasta la obscenidad y el sacrilegio. Lo sorprendente es que encontremos cosas parecidas en la colección religiosa. El ejemplo más sorprendente es la larga cantiga 235, en la que se narran hechos acaecidos entre 1273 y 1278 o, mejor dicho, se presenta la personal e interesada versión de Alfonso sobre los mismos. El estilo oblicuo adopta en este caso la narración en tercera persona, aunque multitud de sutiles detalles descubren la mano que está escribiendo. Sarcasmo se llama a la figura retórica empleada en el estribillo, cuyo mensaje, "debemos ser agradecidos", no se dirige a los devotos de Santa María, sino a los ingratos vasallos del propio Alfonso, que cuando éste volvía enfermo de su entrevista con el Papa, le saludaban cortésmente, aunque en realidad intentaban destronarlo. Algunas frases expresadas en medias palabras contienen acusaciones particularmente graves. En marzo de 1277 ordenó el arresto y ejecución sin juicio de su hermano Federico (Fadrique) y de Simón Ruiz de los Cameros. Es posible que ambos estuvieran tramando una conspiración, pero lo que Alfonso deja deslizar en esta cantiga es una acusación de homosexualidad: ardeu a carne daqueles que non querían moller, seguida de amenazas al resto de los conspiradores. Uno de los momentos más fuertes de esta cantiga lo constituye la frase que remata este episodio: me importa muy poco el mal que les ocurra, en la que la primera persona se desliza como un revelador lapsus linguae del narrador. También denota un fuerte delirio de megalomanía la seguridad de que en esta vida no habría juez que pudiera juzgarlo. En resumen, la cantiga 235 nos presenta una cara del Rey Sabio muy distinta de la confiada alegría de los comienzos. Por estos años son constantes los empeoramientos de salud con las consiguientes curaciones milagrosas. Los hechos de la cantiga 209 se sitúan en 1277, poco antes de las citadas ejecuciones.

El mejor testimonio del estado de decaimiento a que llegó el rey Alfonso a causa de sus desavenencias con la familia y la nobleza es la cantiga Non me posso pagar tanto, sin duda su mejor poema, que hemos querido incluir en esta antología, aunque su música, para nuestra desgracia, no se ha conservado. Es tal su grado de verdad, que un cronista posterior, Pedro de Escavias, escribió: El rey don Alfonso, estando desesperado y padeciendo asaz pobreza, mandó fazer una galea negra con intinción de entrar en ella e irse a nunca jamás tornar. Las cuestiones económicas, ciertamente, tampoco le iban nada bien, por lo que hubo de recurrir otra vez a Santa María, tal como cuenta la cantiga 348, aunque los hechos comprobados históricamente parecen ser algo distintos de la versión cantable. En 1280 ejecutó a don Zag de la Maleha, judío, que había sido el encargado de sus finanzas durante muchos años, y encarceló a los judíos que actuaban de recaudadores de impuestos. Con tal operación, sin embargo, no logró los fines económicos que perseguía, por lo que al año siguiente arrestó a los representantes de las comunidades judías y les exigió un fuerte rescate. Esta vez sí consiguió sus objetivos y es a estos tesoros a los que se refiere en la cantiga, envolviendo la historia en inspiraciones marianas y omitiendo datos tan sencillos como el lugar donde estaba el supuesto tesoro. Así se hace del todo evidente el carácter propagandístico que había adquirido la colección, convertida en vehículo de expresión de las intenciones y justificaciones reales. Particularmente claros se hacen estos objetivos en el ciclo de veintitrés cantigas que tienen por escenario el Puerto de Santa María, población fundada por Alfonso X como avanzadilla para frenar las invasiones africanas, para lo que necesitaba que acudieran nuevos pobladores. Si hiciéramos caso a la publicidad alfonsí, no existiría en el mundo otro lugar mejor para vivir, porque en él Santa María hacía milagros continuamente. La peregrinación de Alfonso a la iglesia del Puerto, narrada en la cantiga 367, y la curación de su más que probable hidropesía ocurrieron en septiembre de 1281.

La Petiçon que cierra el conjunto de cuatrocientas cantigas fue escrita en algún momento bastante anterior; antes, incluso, de la crisis de 1275, porque en la redacción primitiva la segunda estrofa decía fezesse cen cantares, frase que después se cambió por fezess' ende cantares. Aunque la petición fundamental del rey-poeta es alcanzar el paraíso tras el gran juyzio, no se olvida Alfonso de otros problemas de la vida cotidiana. Sin embargo, el poema tiene verdadero carácter final, porque nos presenta a un Alfonso el Sabio bastante despojado de sus pompas reales —todo lo contrario que los versos del principio— y cuyo único argumento de defensa son las cantigas compuestas en loor de Santa María. No sabemos si ésta concedió a su trovador el preciado galardón. Dante, que visitó aquellas regiones pocos años después, no lo vio en el Infierno ni en el Purgatorio y sólo oyó una voz que hablaba de él, aunque en tono algo peyorativo, al pasar por el sexto cielo. Quizá con el tiempo haya ascendido algo más cerca de su dama.

Pepe Rey







A SONG BOOK OF ILLUSIONS AND DISENCHANTMENTS

Alphonse X the Wise (1222 — 1284) was approximately forty—five years old and had been reigning for fifteen years when he conceived the idea of composing a collection of one hundred songs to the Virgin. He was experiencing an exceptional moment as his mind was in a hectic state going over such important projects like being elected Emperor or conquering North Africa, as well as important legislative and scientific work. His court was visited by ambassadors, princesses, intellectuals and artists from very different backgrounds. Alphonse's optimistic frame of mind inspired the fundamental message of the Marian collection: all problems can be solved, including occasionally death for whose who confide in Holy Mary. However, if the praise of the Virgin and the diffusion of Marian devotion had been the initial motives for undertaking such a considerable effort, they were not the only ones. The desire for personal publicity, for example, appears evident because not only does the author occupy a central position in the work, but he is also the main character in some stories and there is, moreover, a close relationship between him and the narrative. There is also an internal publicity in the work: some songs relate how Holy Mary rewards those who sing in her honour. In this way Alphonse encouraged the jongleurs to spread the repertoire. Negative messages can also be detected, some of which are so surprising like his misogyny, or the problems with the bishopric of Compostella, which lead to women and St. James appearing somewhat less valued in the collection.

When the latter reached the number of one hundred songs, Alphonse decided to increase them to two hundred and when he reached this number he decided to continue to four hundred. His projects were always too megalomaniac and many of them had failed because other men —the Pope, the nobles, Parliament, etc— refused to collaborate, according to Alphonse's own selfish viewpoint. For this project, the only help he needed was that of his musicians, copiers and miniaturists, and he felt, therefore, that he had the possibility of completing it. However, as the collection of songs advanced, other factors gradually worsened the issue. In the first place his health was weakened, due to a kick in the face he received in Burgos in 1268 and which ended in cancer on his upper jaw. The year 1275 proved particularly fatal, as he was obliged to abandon his great ambitions regarding the Empire after the meeting with Pope Gregory X in Beaucaire, between Avignon and Arles. From there, his health seriously impaired, he had to return in a hurry to Castile, due to the death of the heir, Fernando de la Cerda, the invasion of the Benimerins and the intrigues of some nobles together with members of his family. From that moment, his reactions became more and more callous, the periods of illness more and more serious and the problems in his family environment more and more difficult to solve. lt has been affirmed that his old age was the saddest that any king of Castile ever had.

The whole of the final complicated phase of his life, summarized here in just a few details, was reflected in his Cantigas de Santa María, composed during that period. We have selected for this anthology the songs which reveal the personality, the thought and the intentions of the author. They are ordered according to a biographical criterion, which tries to combine chronology and psychology. Each one is presented as a complete text (except songs 235, 367 and 401, due to their great length), and we have added an improvised instrumental prelude to their fixed structure of refrain—verse. We have, moreover, inserted brief interludes in Song 1 and in the Song of May.

Following the recommendations of the Wise King himself, we have tried to steer clear of fantasy —which for him was a kind of dangerous illness—, although at times we were not able to avoid doing this, as was also frequently the case with him. For this reason, we commence with a fanfare of an heraldic nature on a motif of song 195 —which relates the story of a knight who died in a tournament— combined with the musical themes derived from the name and titles of the character. Perhaps it is not by chance, but more probably a poetical coincidence, that all the resulting melodies move in the mode of Re:

Alfonsus Rex Sapiens = la sol do re fa mi re.
Alfonsus Decimus Rex Sapiens = la sol do re mi do re fa mi re
Alfonsus Legionis et Castelle = la sol do re mi sol mi re fa re re.

The fanfare serves as a façade of the verses without music which in the manuscripts of the songs presents the author. They contain some exaggerations and errors (like the conquest of the Algarve and the title of King of the Romans), which in themselves are representative of the personality of Alphonse and of the time the collection was begun. In the first draft of the last lines it said he made a hundred songs, but after the enlargement it was changed to he made songs. The term razon (reason), which appears in the last but one of these lines, is one of the most complicated concepts in the Alphonsine work. Here it could be equivalent to "plot" or better still "metrical—musical content", but in song 300 other meanings will be found.

lt is not by chance that song 1 glosses the seven joys of the Virgin, because, according to what Alphonse himself had written in the Partidas, the songs were only made for happiness. The troubadour begins his task with this fundamental feeling of joy and he does so with a kind of oath: From today I will only sing for my Lady ... However, from such lofty intentions appears an unexpected consequence in the last lines of song 10: ... I will say to hell with other loves. We do not know what Mistress Violante —daughter of James I the Conqueror and a wife who never resigned herself to a decorative role— would think about such a statement. She probably did not consider it very amusing and even less so when Alphonse extended the comparisons between the Virgin and the rest of women in song 130, in which a satirized miniature describes the deplorable state in which women leave men who fall in love with them. It is possible that Alphonse might be trying to take revenge in "a human way" through gallantries in "a divine way". In January of 1278, Mistress Violante withdrew to Aragon with her brother Peter III because, according to a chronicler, the King did not treat her with the honour she deserved. Were Alphonse's matrimonial problems reflected in the Marian songs in the same way as the political ones? It is possible to think affirmatively, although the author continuously tries to hide his intentions with an indirect and oblique style.

This does not occur in song 256, in which Alphonse uses the first person to narrate the events which happened in 1226 to his mother, which he witnessed and remembers although he was a child. In song 122, however, when he relates the miraculous resurrection of his sister Berenguela en 1240, he speaks of a princess, daughter of a king. In identical style he uses the third person in song 354, to communicate something so personal as his great affection for a weasel. Aware, perhaps, of the triviality of the matter for any listener, the refrain informs us that the Virgin helps her followers in the little and the big, although the miracle is classified as big.

Song 200 occupies a central place in the collection. Like every tenth one, it is a song of praise to Holy Mary, but in this one the author appears to contemplate more himself than his lady. Here for the first time Alphonse alludes to his enemies and how the Virgin has punished them, adding a threatening as I will prove, which is fulfilled in later songs. Two of the more complicated concepts of the Alphonsine language —much used in another of his personal works, the Setenario—, are entendimento (understanding) and razon (reason). Playing with the different meanings of the former, song 130, of an intense misogynous character, is composed. Song 300 plays with the various meanings of the latter concept and ends requesting the Virgin to reward as they deserve those who criticize him. These are clear symptoms that the pious aims which initially inspired the Wise King began to digress in the direction of his personal objectives, even though his language tries to cover them up with praises and miracles.

In the Song of May the criticism directed at rebellious nobles becomes evident. Our version has been elaborated with a dosis of fantasy, for which reason it is advisable to clarify a few points. In the Marian collection, the May Feast Song is copied with the refrain Ben vennas, Mayo (Welcome, May) and verses of four hendecasyllabic lines. On the other hand, in three collections of Galician—Portuguese poetry, a song of Alphonse X appears without music and with the refrain Non ven al maio (Do not come to the May Feast) and verses with two hendecasyllabic lines. Taking into account the metrical similitudes and basing our judgement on the opinion that both the secular and religious songs are contrafacta of a traditional May song, we have taken the music of the former and adapted it to the text of the latter. We have also re-structured the whole according to traditional parallelistic ways, where two soloists converse and the choir responds with the refrain. Its highly critical content against the nobles, by whom Alphonse felt betrayed, places this song within the genre of mockery and curse, a style in which Alphonse X can be considered a great master. A tone like this is normal in secular songs —which have come down to us without music and which are much less known— the language of which used by Alphonse reaches the level of obscenity and sacrilege. It is surprising that we find similar things in the religious collection. The most astonishing example is in the long song 235, in which the events which occurred in 1273 and 1278 are narrated, or rather his personal and selfish version of them, which Alphonse wrote with his own interests in mind. The oblique style adopts in this case a narrative in the third person, although many subtle details discover the hand behind them. The rhetorical figure of sarcasm is employed in the refrain, the message of which, "we must be grateful", is not directed at the devotees of Holy Mary but at Alphonse's own ungrateful subjects, who, when the King returned ill from his interview with the Pope, greeted him politely, though they were really trying to overthrow him. Some phrases with hinting overtones contain very serious accusations. In March of 1277, he ordered the arrest and execution without trial of his brother Frederick (Fadrique) and Simón Ruiz de los Cameros. It is possible that both of them might have been planning a conspiracy, but what Alphonse allows to slip into this song is an accusation of homosexuality: the flesh of those who did not want women burned, followed by threats at the remaining conspirators. One of the most important moments of this song comes with the phrase which ends this episode, I care very little about the evil they may encounter, when the use of the first person appears as a revealing lapsus linguae of the narrator. Moreover, the certainty that in this life there could be no judge who would be able to judge him denotes serious ravings of megalomania. To sum up song 235 shows us a very different side of the Wise King from the confident joy of the beginnings. During those years there was a continuous deterioration of his health with the consequent miracles. The events of song 209 take place in 1277, shortly before the above mentioned executions.

The best testimony of the state of decline experienced by King Alphonse, due to the quarrels with his family and the nobles, is the song Non me posso pagar tanto, undoubtedly his best poem, and included in this anthology in spite of the fact that its music unfortunately has not been conserved. The degree of truth contained therein is such that Pedro Escavias, a later chronicler, wrote: King Alphonse, feeling very desperate and suffering great poverty, had a black galleon made with the intention of boarding her and never returning. His financial affairs were certainly not going too well, and it therefore became necessary to appeal to Holy Mary, just as song 348 relates, although a historical verification of these events proves rather different from the version to be sung. In 1280 he executed Zag de la Maleha, a Jew who had been in charge of his financial affairs for many years, and he imprisoned the Jews who worked as tax collectors. With these measures, however, he did not attain the financial aims he was pursuing and so the following year he arrested the representatives of the Jewish communities and demanded a big ransom. This time he did achieve his objectives and it is to these treasures that the song refers, wrapping the story up in Marian inspirations and omitting such simple information like the place where the said treasure was. The propagandistic character the collection had acquired thus becomes quite evident as it had been converted into the vehicle of expression of the royal opinions and justifications. These objectives are particularly clear in the cycle of twenty—three songs which have as a setting El Puerto de Santa María (the Port of Holy Mary), a town founded by Alphonse X as an outpost to control the African invasions and for which he needed new settlers. If we took any notice of the Alphonsine publicity, there would be no better place in the world to live because Holy Mary continually performed miracles there. The pilgrimage of Alphonse to the church of the Port, narrated in song 367, and the cure of his more than probable dropsy, occurred in September of 1281.

The Petiçon which ends the group of four hundred songs was written quite some time before, prior even to the crisis of 1275, because in the primitive draft the second verse said he made one hundred songs, which phrase was changed to he made songs about it. Although the fundamental request of the poet-king is to reach paradise after the great judgement, Alphonse does not forget other problems of daily life. However, the poem has real final character because it shows us Alphonse the Wise stripped of his royal pomp —quite the contrary to the initial verses— and whose sole argument of defence are the songs composed in praise of Holy Mary. We do not know if she gave her troubadour the greatly valued reward. Dante, who visited those regions a few years afterwards, did not see him either in Hell or in Purgatory but heard a voice which spoke about him in a somewhat negative tone when he passed by the sixth heaven. Perhaps with time he may have risen somewhat nearer to his Lady.

Pepe Rey
Translation: Ann Farrow







sonusantiqva.org

The Web SonusAntiqva
inicio home